HISTORIA DE LA ACADEMIA ALIANZA

La Academia Alianza Internacional es un colegio internacional privado cristiano, ubicado en Quito, Ecuador, que sirve a los hijos de las comunidades misioneras, de empresarios, profesionales, diplomáticos, y ministerios cristianos en la capital del Ecuador.  Los programas, servicios, y ministerio de la Academia se construyen sobre los fundamentos establecidos por los misioneros de la Alianza Cristiana y Misionera que fundaron el colegio en 1929.  Los programas y servicios de calidad son resultado de la inversión de cientos de educadores profesionales cristianos comprometidos a lo largo de décadas, e igualan a aquellos de cualquier colegio en Latinoamérica.

La Academia tiene una bien merecida reputación por su excelencia académica; amplitud de oportunidades y programas educativos para los estudiantes con diversos niveles de capacidades y dones; extensos programas de arte y atletismo; y un compromiso inquebrantable hacia el ministerio y expansión cristianos.  La Academia Alianza fue acreditada por primera vez por la Asociación de Colegios y Universidades del Sur (SACS), en 1965, y por la Asociación Internacional de Colegios Cristianos (ACSI) en 1993.  El colegio ha mantenido su total acreditación y buen estado con estas agencias de acreditación hasta el presente.

La AAI sirve aproximadamente a 600 estudiantes desde prescolar hasta secundaria, con estudiantes que representan aproximadamente treinta y dos países y una amplia variedad de grupos culturales e idiomas. Aproximadamente el setenta y cinco por ciento de los estudiantes de la Academia están aprendiendo el inglés como segundo idioma. La promoción del 2015 refleja la realidad internacional en la AAI, sus graduados han escogido continuar con sus estudios universitarios en Sudamérica, Norteamérica, Europa, y Asia.  Hay un gran espíritu en el plantel ya que los estudiantes de muy diversos antecedentes espirituales son desafiados a considerar la veracidad y realidad de la fe cristiana, hacer el compromiso de seguir a Jesucristo, ser discipulados en su fe, y tienen oportunidades de expresar esa fe de maneras únicas y creativas.

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